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Monday, February 2, 2015

Camino a los Oscars: The Imitation Game

"A veces es la misma gente de la que nadie sospecha nada, 
las que hacen las cosas que nadie puede imaginar."

Con ocho nominaciones -incluyendo Mejor Actor, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Película- no es de extrañar la brillantez con la que se aborda una temática compleja, dramática y, en ciertos aspectos, muy triste. Porque The Imitation Game no sólo gira alrededor del excéntrico Alan Turing (Benedict Cumberbatch) y su participación en un proyecto secreto para romper los códigos producidos por una máquina alemana llamada Enigma, a comienzos de la Segunda Guerra Mundial; sino que también discute problemáticas recurrentes, como la homosexualidad y la descalificación de la mujer como una igual.
Intercalando flashbacks de las distintas épocas que marcan la personalidad de Turing, la película  -basada en el libro de Andrew Hodges- combina escenas de mucha tensión con otras humorísticas que rápidamente pasan a ser dramáticas. Esa mezcla no confunde ni marea, sino que plantea los grandes factores que un espectador necesita para comprender la vida solitaria y triste de una persona, condenada por el simple hecho de no lograr adaptarse a una sociedad que se empeña en dejarlo de lado por ser "raro".
El director, Morten Tyldum, vuelve una y otra vez sobre esa diferencia para mostrar a un Turing más humano y menos robot, que entiende que la única forma de ganar la guerra es ser más inteligente que el resto -aún cuando eso signifique profundizar el rechazo social-. La homosexualidad del matemático es también un tema central pero no el más importante porque el protagonista no se define por un solo elemento, sino por muchos; todos ellos ejecutados magistralmente por Cumberbatch en cada una de sus escenas.
Keira Knightley aporta una arista secundaria -pero relevante- a la trama: interpretando a Joan Clarke, criptoanalista, representa el problema que tienen las mujeres de ser independientes y ser consideradas como capaces de realizar el mismo trabajo que los hombres.
La Guerra también está presente a través de imágenes de archivo y voces en la radio. Además, a lo largo de la producción, se pueden apreciar incontables momentos que se centran en miradas perdidas y gestos de aprehensión, develando mucho más que las palabras. Se nota que el director sabe dónde enfocar para mostrar una desesperación compartida por todos los habitantes que, de una u otra forma, forman parte de la batalla.
Cabe mencionarse que, si bien la película se estrenó entre agosto y noviembre del 2014 -en Estados Unidos y el Reino Unido-, la campaña de difusión empezó a finales del 2013 cuando la Monarquía Británica otorgó el Perdón Real a Turing, quien había sido acusado por ser homosexual. Además, hace unos días, Cumberbatch en conjunto a los actores Stephen Fry y Harvey Weinstein lanzó una campaña para que también incluyan en ese perdón a los 49 mil hombres condenados por el mismo inexistente crimen.
La música, compuesta por Alexandre Desplat, está presente en todo el film y -en conjunto a las brillantes actuaciones, la precisa mirada del director y el magistral retrato de una época en crisis- hace a The Imitation Game una gran candidata para el próximo 22 de febrero.


Monday, September 29, 2014

(Seis) historias de amor, de locura y de muerte

Las películas tienen esa capacidad de comprar al público a través de los trailers. Tarea difícil, si me lo preguntan, puesto que corren muchos riesgos: si muestran mucho, arruinarían la trama; si ponen poco, podría no entenderse de qué se trata la cinta y el potencial espectador perdería interés. Con las series pasa lo mismo: si el avance del próximo capítulo es malo, el seguidor no se va a emocionar, no va a hablar con sus amigos sobre su impaciencia y menos va a llenar las redes sociales con teorías y debates sobre el futuro de sus personajes favoritos. Podría parecer mentira pero 30 segundos, un minuto o dos, pueden hacer una gran diferencia.
De más está decir que Relatos Salvajes es la película argentina del momento. No sólo está siendo aclamada en el país sino también en ámbitos internacionales (inclusive corre el rumor que podría ser la gran nominada para los Oscars). Su trailer es magistral: a través de una simple frase ("Todos podemos perder el control") sumado a imágenes y una melodía que transmite dramatismo y cierta incomodidad relacionada al nerviosismo, muestra fragmentos claves al mismo tiempo que genera intriga sobre la propuesta en general (que nunca es 100% especificada). Sin revelar demasiado, este es un ejemplo de un avance bien logrado, a mi parecer, puesto que fue lo que me impulsó a ver la cinta. No importa si es la película argentina más vista del 2014. No importa si actúa Ricardo Darín. No importa si tiene a importantes figuras del cine como Darío Grandinetti, Érica Rivas, Leonardo Sbaraglia o Rita Cortese. Bueno, sí importa. Pero el trailer es relevante también. Y mucho.


Coproducida por Agustín y Pedro Almodóvar, la película, que está escrita y dirigida por Damián Szifron (el mismo que creó Los Simuladores) presenta seis cortos titulados "Pasternak", "Las ratas", "El más fuerte", "Bombita", "La propuesta" y "Hasta que la muerte nos separe". El punto en común de todos no sólo es el género (una evidente comedia negra con toques dramáticos) sino también locuras temporales derivadas de situaciones cotidianas que nos hacen preguntar, en más de una ocasión, si haríamos (o no) lo mismo que los protagonistas. 
Con actuaciones impecables, la cinta logra con mucha facilidad el objetivo de entretener al tiempo que presenta personajes ordinarios que deben enfrentar cambios bruscos en sus vidas. Los chistes no faltan. Tampoco las mordidas de uñas: en mi sala de cine, había un chico que terminó abrazándose a sus rodillas mientras se sacudía violentamente por los nervios y la desesperación que le producían las situaciones más extremas. 
Evidentemente, Relatos Salvajes es un ejemplo de un buen trailer convertido en una excelente cinta que produce emociones diversas en sus espectadores: en mi caso, sentí más angustia que risa. Otros, tal como escuché al salir del cine, se divirtieron bastante. Porque una buena película pretende llegar al público y quedarse con él por un tiempo. 
La propuesta de Szifron cumple con lo que promete desde su trailer al entregar historias sobre amor, sobre locura y sobre muerte; todas magistralmente conectadas, dirigidas y actuadas. Por la cantidad de espectadores que ya la vieron, otros piensan lo mismo.